A veces estás pasando por un mal momento. Quieres desahogarte. Sentir que alguien te acompaña.
Y tu pareja —que seguramente te ama— en lugar de escucharte, te da una lista de soluciones:
“Habla con tu jefe.”
“Deberías dejar ese trabajo.”
“No es para tanto.”
Y tú piensas: “¿Por qué no me escucha? ¿Por qué no me entiende?”
En ese momento, más que un consejo, lo que necesitabas era un abrazo… o simplemente saber que no estabas solo/a.
¿Te ha pasado?
Tal vez tú y tu pareja están atrapados en esta dinámica que afecta a muchísimas relaciones, aunque pocos la reconozcan: «el dilema cabeza vs. corazón.»
¿Qué es el dilema cabeza vs. corazón en las relaciones?
Es un enfoque enfoca en el análisis, las opciones, las salidas vs la necesidad emocional.
En casi todas las parejas, uno de los dos tiende a conectar desde la lógica (la cabeza), y el otro desde la emoción (el corazón).
Ambos estilos son valiosos, pero cuando se cruzan sin comprensión, se sienten como dos idiomas completamente distintos.
- El de la cabeza: Quiere resolver rápido. – Cree que ayudar es dar una solución práctica.
- El del corazón: Necesita desahogarse. – Busca comprensión emocional. No quiere que lo arreglen, quiere que lo acompañen.
Una historia como la tuya:
Imagina a Laura, llegando a casa después de una discusión difícil con su jefa. Se siente dolida, confundida y frustrada.
Le cuenta a su esposo, Mario.
Él, queriendo ayudar, le responde:
“Eso es fácil. Habla con ella mañana. Si sigue así, busca otro trabajo.”
Laura se siente más sola que antes.
No porque Mario no quiera ayudar, sino porque no supo cómo conectarse con su emoción primero.
¿Por qué duele tanto cuando no nos escuchan emocionalmente?
Cuando estamos alterados emocionalmente, nuestro cerebro entra en estado de defensa. La parte lógica — el “modo solución”— se desconecta.
En ese momento, no queremos respuestas. Queremos sentirnos seguros.
Por eso, cuando alguien ofrece consejos antes de validar cómo te sientes, tu cuerpo lo percibe como una amenaza emocional.
No importa si lo que te dicen tiene sentido: no puedes escucharlo porque tu corazón está desprotegido.
Y lo más doloroso: sientes que no le importas a la otra persona. Aunque no sea así.
La falta de conexión emocional no es falta de amor. Es falta de sincronía.
Ley de Alonso
¿Cómo escuchar desde el corazón (antes de dar consejos)?
No se trata de dejar de dar consejos. Se trata de darle un orden emocional a la conversación:
Primero conectar. Después resolver.
Aquí tienes tres estrategias clave:
1- Valida antes de hablar – Usa frases que conectan:
- “Puedo ver que esto te dolió.”
- “Tiene sentido que te sientas así con lo que viviste.”
- “Estoy aquí contigo.”
Validar no es estar de acuerdo. Es reconocer que lo que el otro siente tiene sentido para él o ella.
2- Haz contacto emocional, no solo visual – Un gesto, una mirada o tomarle la mano pueden ser más poderosos que mil palabras.
Es como cuando un niño se cae: lo primero que necesita no es que le expliquen lo que hizo mal, sino que lo abracen.
3- Pregunta antes de dar una solución – Asegúrate que tu pareja necesita soluciones o si todavía requiere apoyo emcional.
- “¿Quieres que pensemos en soluciones, o solo necesitas que te escuche?”
- “¿Estás listo/a para que hablemos de qué hacer con esto?”
Cuando tu pareja se siente comprendida, estará más abierta a tus ideas. Pero si te adelantas, te va a cerrar la puerta emocional.
¿Y si uno de los dos no sabe expresar emociones?
Aquí aparece otro escenario común: uno de los dos se abre… y el otro se cierra.
Si tu pareja no expresa lo que siente, puede ser por muchas razones:
- Aprendió que mostrar emociones era signo de debilidad.
- Nunca tuvo un modelo sano de expresión emocional.
- O simplemente no sabe cómo hacerlo sin sentirse vulnerable.
¿Qué hacer en ese caso?
- No lo tomes como algo personal. No es rechazo: es falta de práctica emocional.
- Crea un ambiente seguro. Nada de reproches. Frases como “No necesitas decir mucho, solo quédate aquí conmigo” pueden abrir puertas.
- Valora los pequeños gestos. A veces, un suspiro, un “sí, fue difícil” o quedarse cerca ya es un avance.
Recuerda: no todos aprendimos a sentir igual. Pero todos podemos aprender.
Conclusión: Primero el corazón, luego la cabeza
No se trata de dejar de ser lógico, ni de censurar las emociones.
Se trata de aprender a sintonizar con el momento emocional del otro.
Porque el amor no se trata solo de resolver. Se trata de acompañar.
Cuando dos personas aprenden a encontrarse primero en el corazón, todo lo demás —las decisiones, las soluciones, las acciones— fluyen con menos resistencia.
Si alguna vez sentiste que tu pareja no te entendía, tal vez no era falta de interés… sino que hablaban desde lugares distintos.
La buena noticia es que eso se puede cambiar.
Y empieza con una pregunta tan simple como poderosa:
“¿Cómo puedo estar contigo… sin tratar de arreglarte?”
¿Y ahora qué?
¿Te sidentificas con este artículo?
Cuéntame en los comentarios: ¿en tu relación quién suele ser la cabeza y quién el corazón?
Y si quieres conocer máe¿s de este y otros temas relevates para la vida en pareja, escucha mi Podcast «Amor a Desnudo», encuéntralo en Spotify.