Deseo sexual desigual – Uno quiere sexo y la otra persona no, el resultado es un conflicto, que a veces, se extiende por días o semanas.
¿Te ha pasado que querés acercarte a tu pareja, buscar un momento íntimo, y terminás sintiendo rechazo o incomodidad?
¿O tal vez sos la persona que siente menos deseo y no sabés cómo manejar la presión sin herir a quien amás?
Cuando existe deseo sexual desigual, la intimidad deja de sentirse natural…
y empieza a convertirse en tensión, discusiones, silencios incómodos y resentimiento.
Pero lo más importante es esto:
???? Este problema no nace en la cama, sino en las emociones.
Este artículo te ayudará a:
- Entender por qué uno busca más sexo y el otro menos
- Identificar el ciclo de rechazo y presión
- Dejar de culparse mutuamente
- Construir una conexión que vuelva a sentirse segura para ambos
NO lo vives solo tú, esto es más común de lo que piensass… y sí, tiene solución.
¿Qué es exactamente el deseo sexual desigual?
De forma sencilla:
Una persona desea tener sexo con mayor frecuencia que su pareja.
Pero la verdadera raíz del conflicto es lo que cada uno interpreta de esa diferencia.
Por ejemplo:
- Para una persona, el deseo sexual es conexión emocional.
- Para la otra, el sexo puede sentirse como presión, evaluación o desgaste.
Lo que deben entender es que aquí no hay “correcto” o “incorrecto”.
Hay dos experiencias distintas intentando convivir… sin mapa, que termina en un ciclo de rechazo y presión..
¿Cómo nace el ciclo de rechazo y presión?
Este ciclo se activa sin que nadie lo busque.
Sucede así:
Quien tiene mayor deseo sexual siente “rechazo”
Usualmente, la persona con más deseo sexual, ve el sexo como una manera de conexión. Cuando recibe una negativa a compartir la sexualidad, no lo vive como un “no”.
Lo vive como:
- “fallé”,
- “no soy suficiente”,
- “ya no me deseas”,
- “estamos mal”.
Y comienza a insistir, pedir más, reclamar…
No por egoísmo, sino por miedo a perder la conexión.
Quien tiene menor deseo sexual siente presión
Suele suceder que quien no tiene mayor deseo sexual, puede ver la conexión en otras circunstancias y además suele necesitar espacios y tiempo personal. Cuando recibe presión para participar en el sexo, esa persona también sufre y siente:
- culpa,
- agobio,
- cansancio emocional,
- temor a decepcionar.
Mientras más presión siente, menos deseo aparece.
No por falta de amor, sino porque comienza a experimentar tensión.
Resultado:
Uno de los dos se siente rechazado.
Y la otra persona experimenta presión.
(Rechazo + Presión) = Distancia emocional
Así nace el ciclo que desgasta profundamente la relación de pareja.
El verdadero dolor no está en el sexo, sino en lo que significa para cada uno
Para quien desea más, el sexo es una manera de decir:
- “te quiero cerca”,
- “quiero sentir que aún somos nosotros”,
- “quiero saber que te importo”.
Cuando recibe un “no”, siente un golpe emocional… no físico.
Para quien desea menos, el problema no es “no querer”, es que puede tener bloqueos para entregarse al placer sexual en ese momento.
- estrés,
- cansancio,
- dificultades de la crianza,
- preocupaciones,
- cambios hormonales,
- falta de conexión previa,
- presiones culturales.
Y cuando siente exigencia, el cuerpo simplemente no puede responder.
¿Por qué intentar presionar o exigir solo empeora el ciclo?
Muchas parejas intentan arreglar esto con frases como:
- “Nunca querés”.
- “¿Qué te pasa?”
- “Te estás alejando.”
- “Deberías esforzarte más.”
- “Si me amaras, querrías tener sexo.”
Pero la realidad es esta:
La presión apaga el deseo. La conexión lo enciende.
No se “arregla” deseando más, se repara comunicándose y entendiéndose mejor.
El escape del ciclo, empieza con una conversación diferente
“No quiero sexo… quiero conexión contigo.”
Esta frase abre puertas. Para ambos.
Cambiar exigencia por vulnerabilidad
En vez de:
“Nunca tenés ganas.”
“Siempre soy yo el que busca.”
Podés decir:
“Cuando nuestra intimidad disminuye, me siento lejos de vos y eso me preocupa.”
Es más honesto, más profundo y más humano.
Y para quien desea menos:
Decir algo como:
“A veces me siento presionado/a, pero quiero que encontremos juntos una manera de sentirnos cerca.”
Este tipo de apertura emocional transforma la dinámica.
Reconectar redefiniendo la intimidad
Una pareja no se reconecta solo con sexo.
Se reconecta con gestos diarios de cercanía.
La intimidad puede ser:
- un abrazo largo sin intención sexual,
- sentarse juntos sin pantallas,
- tomar café en silencio,
- tocar la mano mientras conversan,
- validar cómo estuvo el día del otro.
Así se reconstruye la seguridad emocional…
y eso es lo que hace que el deseo regrese.
¿Qué puede hacer cada uno (sin culpa y sin presión)?
Para quien tiene más deseo:
- Expresar lo que siente sin atacar.
- Reconocer otras formas de conexión.
- Entender que el deseo no aparece bajo presión.
- Validar los ritmos y necesidades de su pareja.
Para quien tiene menos deseo:
- Hablar de lo que siente sin miedo a decepcionar.
- Explicar qué factores influyen (cansancio, estrés, ansiedad).
- Participar en gestos de conexión no sexual.
- Pedir límites con claridad sin hacerlo personal.
Ambos tienen trabajo, ambos sienten, ambos importan.
Señales de que ya no es un problema sexual, sino emocional
- uno evita el tema
- el otro insiste cada vez con más desesperación
- el sexo se siente como obligación
- hay resentimiento antes y después de intentar
- ambos se sienten solos dentro de la relación
- la intimidad emocional está rota, no la sexual
Esta es la parte más importante del artículo:
La diferencia de deseo no destruye relaciones. La desconexión sí.
Un plan sencillo para salir del ciclo
1️⃣ Hablen desde el “yo”, no desde la culpa.
2️⃣ Construyan conexión diaria sin presión sexual.
3️⃣ Practiquen la vulnerabilidad suave y la empatía.
4️⃣ Acordar formas de cercanía que funcionen para ambos.
Con esto, el ciclo negativo empieza a debilitarse y ambos comienzan a sentirse más cerca.
¿Cuándo buscar acompañamiento?
Cuando:
- sienten que repiten el mismo patrón,
- no logran conversar sin herirse,
- o sienten que el vínculo se está enfriando.
El coaching es especialmente útil aquí.
A diferencia de la terapia —que suele ser más lenta—
el coaching de parejas ofrece herramientas prácticas e inmediatas para reconstruir la conexión, reducir la presión y entender las necesidades emocionales de ambos.
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Para finalizar: el deseo diferente no es el enemigo… el silencio sí lo es
Las parejas no se quiebran por tener libidos diferentes.
Se quiebran cuando dejan de verse, de hablarse y de comprenderse.
El deseo puede ser distinto…
pero la conexión puede ser la misma si ambos se atreven a construirla juntos.
No se trata de tener más sexo.
Se trata de sentirse amados otra vez.
Cuéntame en los comentarios si tiene problemas con respecto a las relaciones sexuales en tu vida de pareja.
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